La bolsa de papel no es un objeto simple. Es el resultado de una secuencia de innovaciones técnicas que resolvieron, paso a paso, problemas muy concretos: fabricación, estabilidad, almacenaje… y finalmente, transporte.
En 1852, Francis Wolle desarrolló la primera máquina para fabricar bolsas de papel de forma industrial. Aquel avance permitió producir a escala, pero todavía quedaban retos por resolver.
En la década de 1870, Margaret Knight introdujo el fondo cuadrado. La bolsa ganaba estabilidad, mejor aprovechamiento del volumen y mayor facilidad de llenado.
Posteriormente, Charles Stillwell incorporó los laterales plisados, mejorando el transporte y el almacenaje cuando la bolsa estaba vacía.
Pero el cambio definitivo llegó en 1918.
Los Deubener brothers añadieron asas de cuerda reforzadas. Con ellas, la bolsa de papel dejó de ser únicamente un envase y pasó a ser un objeto pensado para ser llevado, repetidamente, en condiciones reales.
Las asas introducen una nueva exigencia técnica: resistencia, fiabilidad, ergonomía y durabilidad.
En Mimcord seguimos trabajando sobre ese mismo principio. Fabricar cuerdas de papel para asas rizadas de bolsas no es añadir un complemento es asumir un responsabilidad estructural. Un elemento pequeño, pero decisivo.


